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Wednesday, April 20, 2011

Vital Pills [Nº6]: Slowdive - Souvlaki (1993)


Hace ya algún tiempo que no publicábamos un Vital Pill. No es éste un mal momento para recuperar uno de los discos a los que, por algún misterio irresoluble, uno vuelve una y otra vez. Y el gran problema (no sé si es un problema o eso hace del disco un maravilloso "secreto") es que este disco nunca dejará de ser un tapado de la historia musical de los noventa. Nada más y nada menos que un tapado por el Loveless de My Bloody Valentine. Pero vale la pena puntualizar: aunque la base sonora sea la misma, lo que ocurre dentro de este disco (el mejor disco de shoegaze con el arriba mencionado) es muy distinto del otro.



El otro día veníamos (los Vincent, sí, a la vuelta de la entrevista en Radio 3) hablando del primer corte de este disco. Comentábamos que desde hace algún tiempo, con cada corte que nos fascinaba del grupo que fuera, lamentablemente, tendíamos a destriparlo: a buscar el secreto que esconde bajo el todo para saber qué ocurre dentro de esa canción. Comentabamos que con "Allison" (que en ese momento sonaba en el coche gracias/por-culpa-de un disco variado antiguo que rondaba por ahí) renunciábamos a hacer eso. Y era una renuncia a varios niveles ya que no es sólo la sensación que da el disco de dejarse llevar, de dejarse arrastrar, era la que daba fuerza al corte y al disco, sino que era necesario no saber que demonios pasa ahí para poder seguir disfrutando del grandioso tema. Es decir, puesto de otro modo: el hecho de desentrañar su secreto hacía que supieramos (quién sabe por qué) que el secreto volaría lejos. Además, ¡qué no queríamos! (por otro lado, a ver quién sabe que pasa ahí dentro, exactamente).



En ocasiones, como verdaderas rarezas, hay discos que apelan a ideas directas, sinceras. Ideas que vienen señaladas en abstracto, que tienen que ver con cierto escapismo, con una nostalgia de algo indescriptible. A eso, este disco mezcla una sensación de quieto movimiento: básicamente, lo que nos parece que ocurre es que tiene que ver con un ambiente lisérgico relacionado, curiosamente, no con la mentira que se nos presenta para seducirnos sino con la verdad de un pasado imposible (o inexistente, quién sabe); apela a una nostalgia de lo no vivido. No es más que un ambiente alucinógeno: la nostalgia que siente un adolescente que sueña con que no habrá nada para él, que no habrá mundo que lo entienda (cuando yo describí este disco, More lo sabe (ya que lo conocí por su culpa), no podía dejar de ponermelo: apelaba a algo que no sabía que conocía que respondía dentro de mí); la nostalgia del que sabe que la vida se escapa cada día sin poder hacer nada. No es una barrera de sonido sobrecargado (como puede serlo My Bloody Valentine), es un flotar, un bucear. Esa sensación hace que sepamos que este disco siempre será emocionante, inagotable. Que nos recordará que fuimos jóvenes y que, si todavía disfrutamos con este disco, no está todo perdido.



P.D. El link es de la edición americana. La británica original editada por Creation acababa con Dagger (corte 10). Existe también una edición especial por ahí con un segundo CD editada en el 2005.

P.D2. Aparte del video de Allison que hemos colgado (sí, de cuando en la MTV había música) aquí está también una versión para el R.U. todo chula.

P.D3. ¿Y por qué se llama así el disco? Respuesta: "According to interviews with the band, the album was titled after an explicit skit on the first album by telephone pranksters The Jerky Boys, containing the line: "My wife loves that Greek shit. She'll suck your cock like souvlaki." (Wikipedia)

Friday, January 14, 2011

Vital Pills [Nº5]: The Microphones - The Glow Pt. 2 (2001)


Esta es la imagen primera que uno se encuentra cuando entra en la página que Phil Elverum (también escrito Elvrum, depende, principal miembro de The Microphones / Mount Eerie) ha contruido para su discográfica (y que no sólo es eso, cuando uno explora un poco por ella). 

Parémonos un momento a mirarla. Un círculo, una casa iluminada por dentro y la noche: pone "Sun", pero no nos puede engañar, es la Luna. "The Moon": Tercer corte de The Glow Pt.2.

Un corte con una letra increíblemente larga. Tuve la suerte de hacerme con la reedición (bueno, lo regalé pero ahora lo tengo delante): mientras todas las letras del resto de los cortes no tienen más de 20-25 versos en el libreto, "The Moon" tiene alrededor de 300 versos (he empezado a contarlos por aquello de ser preciso cuando se habla de algo, pero me he rendido. Espero sepáis disculparme). Escuchando la canción hay que hacer verdaderos esfuerzos para poder entender la letra de esta canción de algo más 5 minutos ya que está bajo todo el resto de cosas que componen la canción que no la deja distinguir con claridad (especialmente el teclado, altísimo y en primera linea). De tan integrada que está la voz, no se entiende. Como algo que se vislumbra, como un brillo del que sólo vemos un reflejo, que nos llama. 


Así es The Microphones. Así es, en particular, este disco. Se promete, se deja ver una parte, pero la realidad es que la mayoría es misterio, ha quedado ocultado y ya no se puede ver o no se entiende. Es más, no se podrá ver nunca porque sólo se nos ha entregado esa parte que es, por otra lado, la que debemos tener. Como en la fotografía, sólo podemos ver el perfil, algunas ventanas. Como cuando se acceden a los recuerdos: conseguimos extraer fragmentos separados, unidos por un continuo que suponemos, que se da por supuesto, pero que no puede ser reconstruido ni recordado. Los recuerdos son para Elv(e)rum, intuimos, casi la única fuente para construir sus letras y sus canciones. Y están escritas estigmatizadas por ese doble sentido de perdida y de reencuentro. Porque reencontrándonos con nuestro pasado, perdemos una parte de él ya que preferimos primar uno de los recuedos. Nadie dijo que sería fácil. Este disco tampoco lo es.

Quisiera transcribir la letra de "The Moon", dar una de esas claves de sentido. Pero entonces me acuerdo de que Elv(e)rum no nos entrega una letra, nos entrega una canción (además, imaginaos, qué pereza. La he buscado por internet pero ¡no está completa en ningún lado!). Nos entrega un todo, magmático de sentido. Nos interpela en ese lugar ambiguo de sentido, de sentimiento. Nos llama desde la oscuridad de la fotografía. O mejor dicho, sabe que estamos todos en la oscuridad y él, desde la luz del hogar (pleno de luz, como un Walt Whitman, puramente americano en su saber, que cree tener ciertas respuestas sobre algunas cosas: que tienen que ver con él mismo; porque pone "Sun"- a lo mejor, como diciendo que vive en el Sol confuso, deslumbrado de(l) sentido), desde el interior de la casa, nos llama. Pero sin querer asomarse demasiado para no perderse en ella; o puede que no nos llame (no nos llama a su encuentro) sino que nos diga que nos permite oír; o acaso simplemente escuchemos nosotros, inmiscuyéndonos. Siempre es difícil saber de las intenciones. En cualquier caso, lo que nos llega a nosotros que vivimos en el bosque, tras esas capas (la casa, el sonido saliendo desde la ventana, la oscuridad, la niebla: el sonido que nos llega salido de la casa), es su música como un río de magma, con todos sus ruidos.



P.S. Transcribiré otra cosa: la última página del libreto de la reedición disco en 2007, especialmente relevante para los que ya han oído el disco. O no tan relevante, pero que incide en cómo es este Phil nuestro:

INFORMATION
The original album was recorded between May 23rd, 2000 and March 23rd, 2001 at Dub Narcotic, Olympia, Wash., by Phil Elvrum, Karl Blau, Khaela Maricich, Kyle Field, Jacob Navarro, Eddy Blau, Dave Matthies, & Nate Ashley. (Most of those names appear only on "You'll Be In The Air".) It was recorded on a semi-functional 16 track with excellent microphones in a vast big-windowed room, usually early in the morning with no extra person pressing the buttons, running around in the room.

Some of the music on the bonus disc was recorded after March 23rd, 2001, though not long after. Jenn Kliese appears here.

The picture of the elefant in the forest was taken from the cover of what appears to be an antique Dutch cookbook titled "Calvé-Delft's Winterboekje". On the inside of the cover it seems to credit "Leo Visser" as the artist. I think I found it on the floor of the bookstore I worked at as a teenager, just the cover torn off, and kept it around. Of course it is used without permission. Who do you ask? Have mercy.

The music on the bonus disc was un-mixed January 31st 2007 at Dub Narcotic. Mastered by John Golden in California. All parts were made in the U.S.A.

Friday, October 29, 2010

Vital Pills [Nº4]: Low - I Could Live In Hope (1994)

No pensaba que fuera a ser este el siguente "Vital Pills". El slowcore ha tenido gran repercusión sobre la música, sí, y además éste es un gran disco, casi el emblemático, si es que tiene que haber uno. Grande, grande. Y con los "Vital Pills" la gracia es que no fueran tan conocidos aunque, para nosotros, sean clásicos. Pero escuchándolo esta tarde, recordando lo que significa este disco (lo que significa también a un nivel personal, porque este disco celebra (sí celebra, a su modo, pero celebra) lo personal, la soledad), debía redactar algo sobre él. Y antes de redactar nada más, voy a lo que ya se ha dicho.


Comenzaré por remitirme al excelente artículo de Jaime Capitel para la revista Despalabro y el punto que le dedica a Low (La pulsión oceánica de Low), que se relaciona con lo que puede llegar a significar este disco a un nivel personal: "Una forma igualmente genuína de afirmar que la música permite emprender viajes, o anotar rutas, o marcar rumbos, es la que la entiende como banda sonora de la propia vida. [...] [A]lgo hay de cierto en considerar la escucha privada como un marcador emotivo de la propia vida. Lo mejor de todo es que no hace falta incluir ningún elemento narrativo: basta con una cierta consistencia biológica, pulsional, emotiva.[...] ¿Por qué motivo la música de Low conecta tan inmediatamente con lo anímico?" Y es que ¿quién no se ha sentido embriagado (qué digo), emborrachado por cortes como "Lullaby"? ¿Por qué podemos ser tan endemoniadamente aseverativos con grupos como Low y no estamos tan seguros de poder decir lo mismo, en otro sentido o forma, sobre otros grupos?

Es que de esta consistencia de la que habla Capitel no se puede encontrar ningún resquicio por el que poder criticarles. Es esta solidez la que les ha llevado a, prácticamente, fundar un subgénero, el Slow-core, que sin duda ha dado a luz numerosos hijos valiosos pero, en ningun caso, tan buenos como Low. La conexión con lo anímico se da por la absoluta certeza de que todos los temas de discos como I Could Live In Hope están fundados sobre la misma premisa. Una premisa difusa que tiene que ver con la melancolía, con la soledad, con el extrañamiento. Y sabemos que conecta tan inmediatamente por la honradez de esta premisa que se puede perseguir en cualquier matiz y detalle del disco. La sencillez de las letras (sencillez en cuanto a longitud: de lo hondo que calan difícilmente se pueden encontrar palabras) dan fe de esta honradez: "It's not enough/ There's not enough for two/ Sarah, you are lazy" es casi el total de letra que se da en "Lazy" tema de 5 minutos y medio. La melancolía está generada por esa lasitud, esa lentitud interminable, que absorbe al oyente. Porque su melancolía no está forzosamente anclada a la tristeza sino, como indica Capitel, al viaje: un viaje asombroso y emocionante a traves del espacio sonoro, de lo que él llama Soundscaping. Y lo mismo con el sonido del disco que también participa de esta honradez de la soledad, del viaje: la bateria reducidísima que remarca la sencillez de los temas, embriagados por un sonido de guitarra que prácticamente no varía y la líneas largas y repetitivas del bajo. Un sonido sin dobleces y, por eso profundo. Y ese viaje se torna asombrosamente irrepetible cada vez, porque, en esencia, es el mismo viaje al que nos invita My Bloody Valentine, o cualquier grupo de Dream-Pop o Shoegaze, pero desnudo y empapado hasta los huesos.


Todavía tengo que encontrarme a la persona que, oyendo este disco entero, no caiga rendido, agotado y tocado bajo el embrujo del que uno es copartícipe cada vez que tiene una tarde (casi mejor, una noche) para escuchar este disco.

[Recomendamos encarecidamente que si podéis veáis el documental que se hizo no hace mucho de Low: You May Need A Murderer. Los que sois ya fanáticos de Low acabaréis entendiendo muchas cosas. Los que estáis escuchando Low de primeras, seguiréis sin entender nada. O viceversa. Quién sabe.]

Saturday, July 10, 2010

Vital Pills [Nº3]: Tortoise - TNT (1998)

La crítica suele estar de acuerdo en que el TNT de Tortoise es su mejor disco, el más equilibrado (a pesar de la cantidad de registros que tiene y de lo largo que es) y el que, finalmente, marca sus señas de identidad de manera definitiva. Huye deliberadamente de cualquier etiqueta (eso que siempre se dice de cualquier buen disco), sobre todo de esa idea de post-rock, término que no se sabe muy bien qué es ni a qué denota (aunque sí se sepa qué grupos son del género: Godspeed You Black Emperor es post-rock, pero también lo es Slint o Bark Psychosis y, claro que también lo es pero qué tiene que ver, Explosions in the Sky o Mogwai, por ejemplo). El término de post-rock parece que sólo afirma un afán experimental, de una intención de mezcla en la que el rock progresivo se une al rock ambiental alejándose del otro sónido de los 90 en el mundo del rock, el grunge (aunque no siempre y no del todo). En el caso de Tortoise, ocurre que la mezcla va más allá, va a la electrónica (el TNT es el primer disco del quinteto/sexteto en el que suenan ordenadores en la base más profunda de su sonido) y al jazz, siempre el jazz, y mucho más desde la llegada de Jeff Parker al grupo, tras la marcha de David Pajo (Slint). Y este disco no parece, superficialmente, un grandísimo avance de sonido frente al Millions Now Living Will Never Die (1996), otro de los grandes discos de Tortoise, pero en el fondo sí lo es.

Y huye del post-rock y en esa huida lo engrandece, lo ensancha. Porque en temas como Jetty (tema que al parecer es una versión de Jetté de Isotope 217, otro de los grupos de Parker) se une electrónica y krautrock, bajo un fondo plenamente jazzístico (no cualquier jazz, un jazz que nos recuerda al cool, esto es, Miles Davis, John Coltrane y que no deja de tenerlo también todo el disco). Con un inicio fuertemente electrónico que proviene del tema anterior, que en realidad quiere introducir precisamente a Jetty, acaba dando vueltas el mismo motivo (como suele ocurrir con Tortoise) para generar precisamente esa sensación de eterno desplazamiento que en ocasiones nos genera el post-rock, un eterno desplazamiento anclado ya que sólo pretende mostrar, de algún modo, un paisaje sonoro. Un efecto que queda remarcado por el hecho insalvable de que es un grupo instrumental.


Pero también conviven con el minimalismo claramente deudor de Steve Reich, como en Ten-Day Interval o en Four-Day Interval (como si nos dieran una clave obvia con los nombres de las pistas). Un minimalismo que percute en la misma dirección que la idea de paisaje anclado. Por eso en ocasiones desaparece la batería de McEntire con la que comienza el disco, corte que se llama como éste, para dejar paso a bases de electrónica, o para que las percusiones sean únicamente los xilófonos de madera. Pero a eso están dispuestos Tortoise, a probar la máquina, a ver a qué suena. Por eso todos tienen otros grupos en Chicago (la lista es bien larga), y las bandas son de eso que se ha venido a llamar avant-garde o vanguardia (podemos poner una excepción en The Sea & Cake, pero con salvedades: el pop que practican estos tipos que tocan con McEntire es también de mucha categoría, con un toque también a cool), una vanguardia que en Chicago tiene tintes a free jazz.

Porque, insisto en lo afirmado, este disco si tiene algo es también colorido, recorrido: sólo hay que adentrarse en temas tan sorprendentes como In Sarah, Mencken, Christ And Beethoven There Were Women And Men o I Set My Face To The Hillside que invitan al baile y al mismo tiempo a un goce relajado de la música, otorgándonos espacio para el descanso. Y en este disco mucho más que en los anteriores, ahí reside también parte de su grandeza, la experimentación está al servicio de la música: la experimentación está oculta tras la experiencia musical. De algún modo, y no entendiendo muy bien que quiere decir esto por ningún lado, debe ser verdad que no es post-rock: esto es Chicago. Y es elegante.



P.S. De repente me doy cuenta que este disco fue publicado el mismo año que el anterior "Vital Pills": ¡un annus mirabilis!

Tuesday, May 11, 2010

Vital Pills [Nº2]: Neutral Milk Hotel - In The Aeroplane Over The Sea (1998)


                                   Anna's ghost all around 
                                   Hear her voice as it's rolling and ringing through me 
                                   Soft and sweet
                                   How the notes all bend and reach above the trees

Jeff Magnum, cantante, guitarra ritmica y compositor fundamental de Neutral Milk Hotel, desapareció tras realizar la gira de conciertos que le supuso este trabajo. Aparece y desaparece cada tanto, para una colaboración, para un concierto en solitario (que, por supuesto, no es anunciada en ningún momento: me imagino que de repente uno se lo encuentra ahí tocando). Pero de lo que no cabe duda es de que no deseaba la popularidad que le reportó el tremendo éxito que fue el segundo disco de su grupo, editado por Elefant 6, discográfica y colectivo que él mismo, junto a Robert Schneider (productor del disco y músico) entre otros, crean a principios de los 90.

Pero entrando propiamente en el disco, éste es sorprendente, increíble, en muchos sentidos. La manera gritona y apasionada de cantar de Magnum choca y atrae en esa primera oída, y no sólo le creemos, sino que comenzamos a bailar de su mano, vibramos con él. Porque ocurre que canta como si estuviera frente a una visión: resuena un éxtasis emocionado, una angustia liberada dispuesta con brío, con ternura. Magnum parece estar frente a nosotros, a flor de piel, frágil, débil y a punto del fin aunque nunca falto de fuerzas para soportarlo. La instrumentación de las canciones, parte fundamental del sonido del disco, es también sorprendente, donde a veces resulta difícil saber que suena, y viene sustentada casi siempre por los acordes de Magnum. Hay un jugueteo constante de sonidos: de vientos, de cuerdas y otros cacharros, dando vueltas y giros. Y en ocasiones uno tiene la impresión de estar frente a un banda que recorre las calles, anunciando una buena nueva por descifrar: todos los músicos están arrojados a ese mismo extraño viaje al que han sido invitados por nuestro amigo, a través de su voz y lo que canta: "Put on sunday shoes / And dance round the room to accordion keys / With the needle that sings in your heart / Catching signals that sound in the dark / Catching signals that sound in the dark / We will take off our clothes / And they'll be placing fingers through the notches in your spine." 


Al parecer todas las palabras para este disco le fueron sugeridas con el recuerdo y lectura del Diario de Anna Frank (Anna's ghost all around), un libro que ahora se recomienda para adolescentes, como si fuera una manera de mostrar lo que es la Historia, lo que hay que aprender y aceptar para un paso a la vida adulta. Magnum lee con devoción este libro y extrae otra lectura paralela al libro, negandose a participar de la masacre de la Historia: "And now we ride the circus wheel / With your dark brother wrapped in white / Says it was good to be alive / But now he rides a comet's flame / And won't be coming back again / The Earth looks better from a star / That's right above from where you are / He didn't mean to make you cry / With sparks that ring and bullets fly / On empty rings around your heart / The world just screams and falls apart."

Y es la historia del individuo que se niega también a participar de esa adultez, de la aceptación de lo que ocurre como algo diario ineludible, recordando la otra verdad sensible de la vida, el contacto con el otro sobre la realidad cotidiana: "And your mom would stick a fork right into daddy's shoulder / And your dad would throw the garbage all across the floor / As we would lay and learn what each other's bodies were for // And this is the room / One afternoon I knew I could love you / And from above you how I sank into your soul / Into that secret place where no one dares to go." En esta confusión habita la posibilidad, el deseo obvio, no sólo de la supervivencia, sino de las simples y llanas ganas de vivir. No hay que atender sólo a la letra para sentirlo, la música acompaña a lo dicho, lo carga de emoción y significado.

El dibujo de la derecha de Brian Dewan, "Flying Victoria", se puede encontrar en el interior del disco. Como si quisiera recordarnos, de nuevo, esa otra victoria sobre el estruendo, se puede pensar que tal vez por eso prefiere Magnum la reclusión del anacoreta frente al ruido de la multitud, para así poder crear una nueva resistencia junto al silencio.
o


Saturday, April 24, 2010

Vital Pills [Nº1]: Slint - Spiderland (1990)


"interested female vocalists write
1864 douglas blvd. louisville, ky 40205"

Así figura en la contraportada del Spiderland. Esa es la enigmática dirección que a todos los que hemos tenido en nuestras manos el LP original nos ha arrancado una sonrisa. La misma nos provoca otra vez la siguiente frase, algo así como "pensado para ser escuchado en vinilo". Un disco con ambas frases promete molar. Es sin embargo cuando empiezan los primeros acordes y vueltas de Breadcrum Trail cuando sientes que estás escuchando algo absolutamente especial. Años después de su lanzamiento  en 1990 (por aquel entonces casi ignorado) el disco ha pasado y pasará a la historia como obra irrepetible e imprescindible dentro de la música independiente. 

Aclamado por la prensa y el público internacional como una de las obras más importantes de los años '90, muchos opinan que el Spiderland podría ser el primer disco de post-rock de la historia (género heterogéneo donde los haya, en el que caben las atmósferas de Mogwai o el jazz y la electrónica compleja de Tortoise). Es probable y a la vez esas cosas no dicen demasiado... Lo que sí está claro es que la música no vuelve a ser la misma a partir de ciertos discos y éste es uno de ellos.

Muchos enigmas rodean al album, entre ellos fuertes tensiones emocionales durante la grabación de los temas e incluso internamientos psiquiátricos  de algunos de los miembros. Personalmente, dudo bastante que así fuera (aunque obviamente desconozco los testimonios de los propios músicos). Es muy posible que el oscuro, retorcido, e hipnótico tono general del album pudiera haber impulsado todo tipo de elucubraciones a partir de tensiones manifiestas acumuladas durante las sesiones de grabación. Es importante diferenciar lo profesional de lo personal y después de todo, a la vista de sus (muy escasas) fotos, los 4 tipos parecen molar bastante y ser gente divertida y sencilla. 


Dando vueltas por la red, encontré un curioso blog en "The Decibell Tolls" las fotos del lugar mencionado en la dirección que puede verse en la contraportada. ¿Tal vez la casa del padre de Dave Pajo? ¿Una casa alquilada durante la grabación? ¿Una broma para quedarse un rato con el personal?

Slint - Spiderland [1990]

Sólo 6 cortes. Poco más de 30''. Pocas veces un disco dice tanto en tan poco tiempo